02La pasada primavera hicimos una escapada de cuatro días en Escocia y aunque el objetivo principal era visitar Edimburgo y Glasgow no quisimos perder la oportunidad de hacer una excursión hasta la ciudad histórica de Stirling.

A medio camino entre Glasgow y Edimburgo, justo en la frontera entre las Tierras Altas (Highlands) y las Bajas (Lowlands), Stirling es a día de hoy la ciudad más pequeña de Escocia, pero es mundialmente conocida ya que su estratégica ubicación en lo alto de una colina con el río Forth a los pies, la ha convertido en un punto estratégico y protagonista durante muchos momentos de la historia escocesa.

Excursión a Stirling desde Edimburgo o Glasgow

Desde las estaciones de Glasgow y Edinburgh, salen trenes cada media hora en dirección a Stirling (en Glasgow a las horas en punto y a las medias y en Edimburgo a los 3 y a los 33 minutos de cada hora). El precio del billete está sobre las 10 y 11 libras, el trayecto tiene una duración aproximada de una hora y el tren te deja justo a los pies de la colina, en un punto muy accesible a todos los lugares de interés de la ciudad.

Visitar el castillo de Stirling

Una de las paradas obligadas de Stirling es su castillo. No nos engañemos, la entrada no es barata, cuesta 14 libras por persona (marzo de 2014), pero vale la pena perderse entre todas sus salas y pasearse por la muralla. Ahora bien, si no deseáis pagar la entrada, como mínimo subid hasta la explanada que da acceso al castillo porque desde allí podréis contemplar las mejores vistas de la ciudad y de todo el territorio que la rodea (nosotros nos lo tuvimos que imaginar porque la espesa niebla no nos abandonó en todo el día…).

Tanto si es de subida como de bajada del castillo, no perdáis la oportunidad de entrar en el cementerio antiguo, lleno de numerosos maravillas escultóricas, custodiado por la iglesia de Holy Rude a un lado y el castillo en el otro. Además, en Stirling también se puede visitar el Old Bridge, famoso por la Batalla del Puente de Stirling, uno de los enfrentamientos más importantes de las guerras de independencia de Escocia. Esta fue una de las batallas que ganó el héroe escocés William Wallace frente a las tropas inglesas.

De hecho, desde este puente, se tiene una muy buena panorámica del monumento a William Wallace que se construyó en una de las colinas que rodean la ciudad. Justamente cuando fuimos nosotros estaba cerrado por mantenimiento, pero sabed que para llegar se puede coger uno de los autobuses públicos que sale de la estación de trenes (andando hay unos 40 minutos) y que os deja los pies de la colina, donde hay una tienda de regalos. Allí hay un minibús te sube el último tramo. Aunque este último tramo no llega ni al medio kilómetro se debe tener en cuenta que la pendiente es muy pronunciada y no apta para todas las piernas. Para disfrutar de las maravillosas vistas hay que subir hasta lo alto de la torre después de haber pagado 8,50 libras. En total, 246 peldaños por una escalera de caracol.

Aparte de todos los puntos de la ciudad cargados de historia, tened en cuenta que también vale la pena dar un paseo por todo el centro: calles estrechas, casas antiguas, iglesias medio escondidas… Es una pequeña ciudad encantadora!