Zermatt es un pequeño pueblo situado en el sur de Suiza que tiene un encanto especial y es que está vigilado por una de las montañas más espectaculares del mundo: el Matterhorn (en italiano Monte Cervino).

Se trata de una localidad eminentemente turística, ya que la mayoría de sus casas son hoteles, hostales y albergues que en invierno acogen esquiadores y en verano excursionistas o turistas que se quieren dejar fascinar por esta montaña mágica.

Reserva tu alojamiento en Zermatt a través de Booking

Lo cierto es que Zermatt no está muy cerca de la mayoría de rutas que se hacen por Suiza y el hecho de que no se pueda llegar en coche, un poco más adelante os explicaremos porque, hace que a veces la gente no la incluya en sus planes de viaje, pero os aseguramos que sólo por tener la oportunidad de contemplar el Matterhorn ya vale la pena hacer el esfuerzo. Por eso, no quisimos dejar la oportunidad de ir durante nuestra ruta de 9 días en tren por libre per Suiza.

Sólo pueden circular los vehículos eléctricos

En Zermatt no pueden llegar los coches porque en la zona está prohibido el uso de vehículos que usan combustible. Únicamente pueden circular vehículos eléctricos de forma que la mejor forma, y casi la única, para llegar es el tren. Desde el municipio de Visp sale puntualmente cada media hora un convoy que tarda poco más de una hora en llegar a Zermatt.

Una vez allí, en la estación de trenes hay teléfonos públicos con un listado de todos los alojamientos para que puedas llamar al tuyo para avisarles de que has llegado y ellos te vienen a recoger en uno de sus coches eléctricos para llevarte hasta en la puerta de tu alojamiento.

descuento booking 15€

El viaje en tren hasta Zermatt ya es una auténtica maravilla, pero cuando el tren se va acercando al pueblo ves como todos los pasajeros esperan impacientes la aparición del Matterhorn detrás de alguna de las curvas. Y la primera impresión no decepciona (a no ser que cuando llegues esté completamente cubierto por nubes o niebla, que también es una posibilidad).

Si se viaja a Zermatt en invierno, desde allí se puede acceder a algunas de las pistas de esquí más exclusivas de los Alpes, mientras que en verano se puede aprovechar para hacer numerosas excursiones por los bosques y las montañas de alrededor siguiendo senderos señalizados. Ahora bien, si no tenéis tiempo de recorrer la zona a pie, otra de las posibilidades que ofrece Zermatt es la subida al Gornergrat.

Ascenso en cremallera hasta el Gornergrat

El Gornergrat es un mirador situado a más de 3.000 metros de altura, concretamente en 3.089, donde se llega con un cremallera, el Gornergrat Bahn, que tiene su propia estación de salida y llegada, situada a menos de cinco minutos a pie de la estación central. El billete es carísimo, cuesta 86 francos suizos ida y vuelta, más de 80 euros, pero si te estás moviendo por el país utilizando la Swiss Pass (imprescindible si quieres moverte en tren y no arruinarte con los billetes) pagarás la mitad, poco más de 40 euros.

Moverse por Suiza es muy caro, independientemente de si se hace en coche o en tren. La gasolina es carísima y los billetes de tren también, pero el sistema de la Swiss Pass que te permite coger tantos trenes como quieras durante los días de vigencia de la tarjeta (las hay de 3, 4, 8 o 15 días) acaba saliendo relativamente a cuenta porque, aparte, te permite ahorrarte un dinero cada vez que quieres subir en algún teleférico o cremallera, imprescindibles para disfrutar de los grandes paisajes alpinos, porque habitualmente con la Swiss Pass tienes un descuento del 50% en estos trayectos. Todas las combinaciones posibles de trenes se pueden consultar desde la web de los ferrocariles suizos.

Una vez aclarado esto, a pesar del precio, la subida al Gornergrat es espectacular. Desde allí se pueden contemplar cinco grandes glaciares y una panorámica excepcional del Matterhorn. Además, durante el trayecto el cremallera tiene algunas paradas intermedias y vale la pena detenerse un rato en alguna de ellas (el tren pasa a menudo, sobre todo durante los meses de verano) y pasear un rato entre tanta inmensidad.

Nosotros tuvimos la mala suerte que justo llegar arriba al Gornergrat unas nubes se colocaron sobre el Matterhorn haciéndole de sombrero… Aún así, gracias a la amabilidad de los suizos aprendimos que este hecho es señal de que se acerca la lluvia. Y, dicho y hecho, cuando las nubes desaparecieron de la cima del Matterhorn y lo dejaron completamente al descubierto, cayó una tormenta considerable.

Y, por si hay alguien que con la subida al Gornergrat no le basta, también hay la posibilidad de subir hasta los 3.883 metros de altura en el Matterhorn Glacier Paradise, la pista de esquí más larga de Europa donde se llega con el teleférico más alto de Europa. Pero si no sois esquiadores y vais en verano, debéis saber que allí también está el mirador más alto de Europa y el llamado Glacier Paradise, una galería de hielo excavada 15 metros por debajo de las pistas accesible durante todo el año. Hay que coger tres teleféricos para llegar que tardan aproximadamente una hora en hacer todo el trayecto y el precio ronda los 100 francos suizos por persona, poco más de 100 euros.

Os aseguro que a pesar de los precios (hacer noche en Zermatt tampoco es barato), contemplar esta montaña tan espectacular con tus propios ojos no tiene precio.