Se necesitarían más de nueve meses para poder contemplar todas sus obras de arte una por una, pero teniendo en cuenta que los viajes y las escapadas a París no suelen alargarse tanto, queremos daros algunos consejos para disfrutar una mañana dentro el Museo del Louvre y que salgáis más que satisfechos.

Sólo diciendo que el Louvre es el museo más grande del mundo y que sus alas laterales hacen más de 700 metros de longitud ya os podéis hacer una idea de las dimensiones de las que estamos hablando. Ahora bien, que esto no os asuste, con una buena planificación podréis ver lo que os interesa sin perder demasiado el tiempo en aquellas colecciones que menos os gusten.

Entrar sin hacer cola al Museo del Louvre

Como pasa en cualquier gran ciudad, una de las primeras pegas que tiene el Louvre son las colas que hay que hacer para entrar. Un sábado de febrero a media mañana la cola era de casi dos horas para acceder al museo por la Pirámide diseñada por I. M. Pei, así que imaginaros cómo debe ser de larga en julio o agosto.

Un truco para ir un poco más rápidos es accediendo al museo para las salidas de “Carrousel du Louvre” o ” Musée du Louvre” de la estación de metro “Palais Royal-Musée du Louvre”. Para que tengáis una referencia de donde es exactamente este acceso preguntad por la Pirámide invertida, la entrada está justo al lado.

Planifica la visita al Museo del Louvre

Una vez dentro y con las entradas compradas (12 € los adultos y gratuita para los jóvenes de entre 18 y 25 residentes en la Unión Europea), dirigíos al punto de información a buscar un plano del museo donde están referenciados los lugares donde se encuentran algunas de sus obras más conocidas, como La Gioconda, la Venus de Milo o La libertad guiando al pueblo de Delacroix.

El Louvre está dividido en tres alas: el Ala Richelieu, el Ala Sully y el Ala Denon. Un consejo: es muy, pero que muy importante, que analicéis el plano con detenimiento antes de decidir por qué ala del museo accedéis.

Decidid que quereis ir a ver, qué obras queréis priorizar y después entrad. Nosotros, por ejemplo, descartamos visitar nada del Ala Richelieu. Recorriendo sólo salas del Ala Sully y del Ala Denon, donde había cosas que nos interesaban, ya estuvimos más de tres horas y quedamos reventados.

Una vez decidido que queréis ver, id siguiendo el plano y las indicaciones que hay por todo el museo. Tened en cuenta que es bastante fácil desorientarse y perderse. Hay escaleras y puertas en todas partes y en más de un momento no sabréis dónde estáis exactamente, pero no dudéis en preguntar a los guardas del museo, están por todas partes y son muy amables.

Una alternativa que ofrece el museo son las audio guías, que cuestan 5 euros. Son una Nintendo DS con contenido interactivo, GPS y un montón de mandangas más. Nosotros decidimos coger sólo una (la llevaba Alex y él me iba explicando a mí). Eso sí, a pesar de la emoción del primer momento de tener ese aparatito tan innovador entre manos, os tengo que decir que no consiguió dominarlo del todo hasta que hacía más de una hora que estábamos por allí dentro, así que quizás es más práctico comprarse una buena guía en papel del museo e ir leyendo, como se había hecho toda la vida.

Dicho esto, os dejamos unas cuantas imágenes de lo que podréis encontrar en el Museo de Louvre. Nosotros optamos por visitar las antigüedades egipcias, mesopotámicas y griegas y las pinturas italianas, una ruta de más de tres horas por el museo, así que ya os podéis hacer una idea de sus dimensiones…