Según he estado leyendo en varios artículos, Islandia volverá a ser uno de los destinos de moda de este verano, así que ahora que empezamos a planificar cuál será nuestro viaje estas próximas vacaciones de verano (vamos tarde, lo sé, pero cuadrar vacaciones no siempre es fácil), me ha apetecido rememorar nuestra ruta en coche de alquiler por Islandia del año pasado y hacer un recopilatorio de los imprescindibles que se deben visitar si uno viaja al sur de la isla.

De hecho, esta es una de las zonas más transitadas del país, por su espectacularidad y por su cercanía con la capital y hay mucha gente que únicamente se mueve por esta zona cuando viaja a Islandia porque permite hacer un recorrido más tranquilo y con muchos menos kilómetros que si se da la vuelta entera a la isla.

Aquí empieza el recuento de imprescindibles del sur de Islandia:

El Círculo Dorado

Es el nombre que recibe una ruta turística, muy cercana a Reykjavik, que une tres de las grandes atracciones del sur de la isla: la cascada Gullfoss, Geysir y el Parque Nacional de Pingvellir.

La cascada Gullfoss tiene una caída de 32 metros que crea una pared de rocío antes de desaparecer por un estrecho barranco con un ruido ensordecedor. Si hay niebla el segundo nivel puede quedar tapado y hacer perder mucha espectacularidad a la cascada.

Geysir es el lugar que da nombre a los conocidos géiseres. El Gran Geysir no erupciona muy a menudo porque durante la década de 1950 unos turistas tiraron piedras para hacerlo salir y lo bloquearon. Aunque los terremotos de principios del milenio mejoraron un poco la situación, no ha vuelto nunca a la altura original y ahora únicamente erupciona de manera regular en periodos de mucha actividad sísmica. Sin embargo, el gran atractivo es el Strokkur, el géiser más fiable del mundo y que está justo a su lado. Suele salir cada siete u ocho minutos y puede llegar hasta unos 30 metros de altura.

Finalmente, la última parada del Círculo Dorado es el Parque Nacional de Pingvellir, Patrimonio Mundial de la Unesco. Os aseguro que no habéis visto nunca un paisaje tan verde y tan azul y tan precioso. La llanura Pingvellir está ubicada en el límite de una placa tectónica que hace que anualmente Europa y Norte América se separen entre 1 y 18 mm. En la zona hay unas enormes fracturas, la más espectaculares de las cuales es la falla Almannagjá, que puedes atravesar por medio. El río Oxara corta la falla y termina en unas bonitas cascadas, siendo Öxarárfoss la más espectacular. A la izquierda del camino, a medida que se baja hacia Almannagjá, están los restos de algunos búdir, unos pequeños refugios que ahora funcionan como tiendas. Finalmente se llega al lago Pingvallavtn, que con 84 kilómetros cuadrados es el más grande de Islandia.

Las cascadas Seljalandfoss y Skogarfoss

Poco más de 20 kilómetros de distancia separan las cascadas Seljalandfoss y Skogarfoss. La primera tiene una caída de 60 metros. La cascada en sí no es nada del otro mundo, pero vale la pena ir porque hay un pequeño sendero que permite caminar por detrás del salto del agua. Eso sí, no es recomendable pasar po él sin impermeable y hay que ir con cuidado de no resbalar porque el entorno suele estar siempre muy mojado.

Por otra parte, Skogarfoss es una de las más espectaculares de la isla. Tiene de 25 metros de ancho y 60 de salto de agua y en función de cómo sopla el viento te puedes acercar muchísimo casi sin mojarte.

playa negra islandia Reynisfjara

La playa volcánica de Reynisfjara

Situada muy cerca del municipio de Vík, esta playa de arena negra con extrañas columnas de basalto hacen que tengas la sensación de estar en otro planeta. Además, esta playa es uno de los puntos de la isla donde los frailecillos se dejan ver desde más de cerca, así que preparaos para reíros mucho viéndolos aterrizar, jugar entre ellos y despegar como si tuvieran muchísima prisa! Si váis a la zona con tiempo, podéis aprovechar para ir también hasta ver de cerca los pináculos marinos de Reynisdrangur (el acceso a esta zona de la playa está justo en el interior del pueblo de Vík) o hasta el arco de roca Dyrhólaey (el acceso se encuentra a unos 10 kilómetros al oeste de Vík), donde también suele haber muchos frailecillos. Sino tenéis mucho tiempo, la recomendación es que os acerquéis hasta Reynisfjara desde donde también se pueden ver los pináculos (la leyenda dice que son unos trolls que se quedaron petrificados al ver el sol) y la roca de Dyrhólaey.

El Parque Nacional Skaftafell

El mejor punto para empezar el recorrido por este extenso parque es llegar al centro de visitas desde donde salen una infinidad de excursiones por la región o donde hay numerosos mapas que indican rutas señalizadas con diferentes niveles de dificultad. Uno de los principales atractivos son las excursiones con crampones que se hacen por los glaciares que hay en la zona, pero si no sois muy aventureros o no tenéis mucho tiempo la ruta más recomendable es la que va hasta la cascada Svartifoss, que está rodeada por columnas basálticas de color negro de origen volcánico. Llegar es un paseo de una media hora (hace algo de subida) que vale mucho la pena. Una vez allí se puede seguir el recorrido hasta una colina desde donde se ve una de las lenguas del glaciar.

jokulsarlon

La laguna Jökulsárlón

Es, sin lugar a dudas, uno de los paisajes más hipnotizantes de la isla. Los icebergs que flotan y que viajan hasta el mar se desprenden de uno de los ramales del Vatnajökull, el Breiðamerkurjökull. Aunque se mueven, pueden llegar a estar hasta cinco años flotando por la laguna. Este lago glacial sólo tiene ochenta años, ya que hasta principios de la década de los años treinta el Breiðamerkurjökull llegaba hasta la carretera. Durante los últimos años se está retirando rápidamente y en consecuencia el lago está creciendo y el glaciar se está retirando.

Y hasta aquí la recopilación de imprescindibles del sur de Islandia. Para no dejarse ningún detalle, es recomendable dedicar entre tres y cuatro días a visitar todas estos lugares.

Islandia ha sido hasta ahora el viaje más espectacular que hemos hecho nunca. La idea para este verano es descubrir una nueva región del viejo continente porque que después de pasar bastante frío durante los últimos viajes la premisa para escoger el próximo destino era clara: que haga calor! Alguna idea de dónde podemos ir? 😉