Suiza es un país del centro de Europa, con poco más ocho millones de habitantes y que se ha caracterizado siempre por su neutralidad en la política exterior. Pero, aparte de decir que es uno de los países más desarrollados del mundo, es un destino muy atractivo por su gran riqueza paisajística ya que los Alpes atraviesan el país.

A pesar de ser un país muy montañoso, los sistemas de comunicaciones, tanto por carretera como por ferrocarril, están muy desarrollados, lo que hace muy fácil moverse y, además, aparte de los cuatro idiomas oficiales (alemán, francés, italiano y romanche), también es muy fácil que te entiendan usando el inglés.

Hay que tener en cuenta que el país es muy caro, así que es importante planificar bien el viaje y valorar todas las opciones disponible, sobre todo a nivel de transporte público, si no se quiere terminar pagando más de la cuenta.

Esta es la ruta de 9 días por Suiza que seguimos en julio de 2013. Hicimos todos los traslados usando el tren ya que, a pesar de no ser barato, el alquiler de un coche y la gasolina hacían subir mucho los costes del viaje porque teníamos que recorrer muchos kilómetros.

La ruta

Vuelo hasta Suiza

Muchas compañías aéreas, incluidas la mayoría de low cost, vuelan hasta Suiza a unos precios bastante baratos. Tras comparar tarifas, la más barata para las fechas que queríamos era Swiss y lo cierto es que la relación calidad-precio fue muy buena. Los aviones no son tan estrechos como los de Vueling o los de Ryanair (esto no quiere decir que sean anchos) e incluso te ofrecen un pequeño refrigerio, todo un lujo en el mundo low cost.

La opción que escogimos fue empezar el viaje por Zurich y volver a Barcelona desde Ginebra, ya que de esta manera podíamos recorrer todo el país de arriba abajo sin tener que volver sobre lo que ya habíamos hecho.

Zermatt Matterhorn

Moverse en tren

Moverse en tren por Suiza es caro, pero extremadamente fácil y cómodo. Para rebajar un poco los costes, existe la llamada Swiss Travel Pass, que te permite coger tantos trenes como quieras durante los días de vigencia de la tarjeta (las hay de 3, 4, 8 o 15 días).

Además, también sirve para los transportes urbanos y te permite ahorrar dinero cada vez que quieres subir en algún teleférico o cremallera, imprescindibles para disfrutar de los grandes paisajes alpinos, ya que habitualmente con la Swiss Travel Pass tienes un descuento del 50% en estos trayectos y os aseguro que en estos casos vale la pena disponer de este abono.

La Swiss Travel Pass se puede comprar en todas las estaciones de tren, incluso en el aeropuerto, y para conseguirla es imprescindible presentar el pasaporte o el DNI ya que es necesario que justifiques que no eres habitante de Suiza ni de Liechtenstein.

En adquirirla debes decir qué día quieres que empiece a contarte (si en ese mismo momento, al día siguiente o al cabo de tres días, cuando sea) porque en la tarjeta aparece la fecha de inicio y la de caducidad, que es lo que comprueban los revisores en todos los trayectos. Por eso es importante que calculéis bien cuántos y qué días la podéis necesitar.

En cuanto a los trenes hay que decir que son muy cómodas y extremadamente puntuales. Además, en el caso de que tengáis que hacer transbordo, tened en cuenta que la mayoría de líneas principales estan muy coordinadas y como mucho tienes que esperarte entre tren y tren unos 10 minutos. Todas las combinaciones posibles de trenes se pueden consultar desde la web de los ferrocariles suizos, una página muy fácil e intuitiva de usar.

Alojamiento

En este caso nos alojamos todos los días en hoteles bastante básicos que tenían incluido el desayuno. Tened claro que el alojamiento, como la mayoría de cosas en este país, no es nada barato…

descuento booking 15€

La media de una habitación doble con desayuno puede estar sobre los 75 a 90 euros, en función de la zona, aunque en municipios como Zermatt, aunque la oferta de hostales y hoteles es muy elevada, los precios todavía suben más.