La primera parada de nuestra ruta de ocho días por Croacia y Eslovenia era la ciudad de Dubrovnik, conocida con el sobrenombre de la perla del Adriático.

Ubicada en el extremo sur del país y con aeropuerto internacional donde llegan numerosas compañías low cost, era el punto de partida perfecto para comenzar nuestra ruta y, además, también era uno de los lugares que más ilusión nos hacía visitar de Croacia (aunque las sensaciones finales no fueron las que esperábamos …).

Así pues, a las diez de la mañana del 22 de julio de 2015 nuestro avión de Vueling aterrizaba en el aeropuerto Zračna luka de Dubrovnik, donde nos recibía una temperatura superior a los 35 grados con una humedad elevadísima. Sí, Croacia es un país muy caluroso durante los meses de verano.

Cómo ir del aeropuerto de Dubrovnik al centro?

El método de transporte más popular y económico para ir desde el aeropuerto Zračna luka hasta el centro de Dubrovnik es el autobús de la compañía Atlas. Durante los meses de verano, en el que hay una mayor afluencia de vuelos, las salidas son casi constantes, un autobús tras otro, mientras que durante la temporada baja suelen adaptar sus horarios de salida a las llegadas de los vuelos.

El trayecto hasta la Puerta Pile o la terminal Ómnibus (la estación central ubicada justo al lado del puerto) debería ser de poco más de media hora, pero en algunos momentos del día puede llegar a durar hasta una hora y media. Dubrovnik es una ciudad de calles estrechas, tortuosas y con mucho tráfico durante el verano, así que atravesar la ciudad puede ser bastante complicado.

El billete de bus tiene un coste de 40 kunas (unos 5,30 euros por persona). Es importante tener en cuenta que los billetes se deben comprar en una oficina que hay en la terminal del aeropuerto. No vayáis directos al autobús porque no os dejarán subir y os enviarán de nuevo hacia dentro.

Dónde dormir en Dubrovnik?

Posiblemente Dubrovnik es la ciudad croata con más hoteles, pero el alojamiento más popular y barato son las sobe, las habitaciones o apartamentos privados en casa de los residentes. Hay que tener en cuenta que como Dubrovnik es uno de los destinos más demandados del país los precios no son baratos, pero se pueden encontrar algunos precios competitivos cerca del centro.

Después de buscar mucho, acabé enviando varios correos electrónicos a algunos alojamientos que encontré a través de la página de Turismo de Dubrovnik. Fue una elección bastante a ciegas, pero, por suerte, acertamos.

alojamiento en croacia y eslovenia

Me puse en contacto con los propietarios del Apartamento Panorama y, como era de esperar, me dijeron que el apartamento con vistas sobre la ciudad antigua estaba lleno, pero que nos podían ofrecer una habitación con baño propio con desayuno incluido en su casa por 495 kunas (66 euros). No nos lo pensamos dos veces! Era la mejor oportunidad para empezar el viaje con pleno contacto con la gente croata.

La experiencia fue inmejorable. Llegamos a casa de un matrimonio jubilado, ella croata y él alemán, que, incluso, cuando les preguntamos el mejor camino para llegar hasta su casa desde la parada del autobús, se nos ofrecieron a recogernos sin sobrecoste para que no cargásemos las maletas.

La habitación era espaciosa, disponía de toallas de playa, baño propio y el desayuno fue a base de tostadas, huevos, mermelada casera (nos acabaron regalando un bote!), café, té, yogur… Todo lo que pudieras comer! Además, cada vez que entrábamos y salíamos nos ofrecían bebidas frescas, nos contaban cosas sobre la ciudad… Fue como estar en casa de los abuelos!

Además, la casa está ubicada a menos de 10 minutos andando de la Puerta Pile, la entrada principal a la ciudad antigua. Eso sí, hay un tramo de escaleras bastante largo para llegar, pero esto es algo muy común en Dubrovnik donde casi todo está interconectado con escaleras.

Sin lugar a dudas, para repetir!

Pasar un día en Dubrovnik

Aunque el calor era muy intenso, éramos conscientes de que no teníamos muchas horas para visitar Dubrovnik, así que una vez ubicados salimos a recorrer la ciudad antigua, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1979 y principal atractivo de la ciudad.

La Puerta Pile, su entrada principal, desemboca en la Stradun, la calle peatonal que atraviesa el casco antiguo de extremo a extremo. Justo en frente de la Fuente de Onofrio, construida en 1438 como parte del sistema de suministro de agua de la ciudad, está la entrada a las murallas, el mayor reclamo turístico de la ciudad y popularizadas durante los últimos años por aparecer en numerosas escenas de la serie Game of Thrones.

Nosotros optamos por hacer el recorrido por las murallas a media tarde (abren de 8:00 a 19:30 horas y el precio de la entrada es de 100 kunas), ya que hacía muchísimo calor y durante el paseo que dura casi una hora y media, y donde tienes quesubir y bajar muchas escaleras, no hay ni una sola sombra donde resguardarse. Además, durante las mañanas y el mediodía es habitual que visiten la muralla todos los cruceristas que hacen parada durante unas horas en la ciudad, así que si podéis evitar las horas centrales del día y hacer el recorrido a primera hora de la mañana o última de la tarde encontraréis mucha menos gente.

El recorrido por la muralla únicamente se puede hacer siguiendo el sentido de las agujas del reloj y requiere una buena forma física. Nosotros estábamos bastante cansados de haber madrugado mucho y de todo lo que habíamos hecho hasta entonces, y lo cierto es que el último tramo se nos hizo bastante pesado. Ahora bien, recorrer las murallas es la mejor manera de darse cuenta de la forma laberíntica de la ciudad y de ver todos sus tejados de terracota tan característicos.

Aparte de las murallas, en torno a la Stradun, se puede visitar:

  • La Catedral (entrada gratuita, a excepción del Sagrario que cuesta 10 kunas), reconstruida en 1713 en estilo barroco después de que un terremoto destruyera el templo inicial. Destaca el políptico de la Asunción de la Virgen elaborado en el taller de Tiziano.
  • El Palacio Sponza (abierto de 08:00 a 15 horas y entrada a 20 kunas), un palacio del siglo XVI que fue inicialmente una aduana, luego la casa de la moneda, la tesorería del Estado y, actualmente, alberga los archivos del Estado, una colección de manuscritos casi milenarios. Además, el edificio en sí es una espléndida construcción con un pórtico de seis columnas y grandes ventanales en las plantas superiores. La entrada a los bajos del edificio es gratuita y se puede visitar la Sala Conmemorativa de los Defensores de Dubrovnik, una colección de retratos de los jóvenes que murieron entre 1991 y 1995 durante la Guerra de los Balcanes.
  • La Rectoría (abierta de 9:00 a 18:00 horas y entrada a 35 kunas), un palacio gótico renacentista que se construyó a finales del siglo XV y que, aunque ha sido reconstruido un buen número de veces, conserva una sorprendente unidad compositiva. Las habitaciones están exquisitamente restauradas y hay retratos, escudos de armas y monedas que evocan la historia de Dubrovnik.

Por falta de tiempo, nosotros optamos únicamente para visitar la Catedral y pasear por las callejuelas de la ciudad antigua. Además, nos hacía ilusion subir con el teleférico que te lleva hasta la colina Srd (a ver quién es el valiente que se atreve a pronunciarlo!), desde donde se pueden contemplar unas magníficas vistas de la ciudad.

El teleférico de Dubrovnik

Ahora bien, no os negaremos que la subida con el teleférico, que está en funcionamiento entre las 09:00 y las 22:00 horas, nos pareció una estafa. Las vistas son fantásticas y las fotografías que puedes hacer desde allí arriba son de revista con la isla de Lokrum de fondo, pero el precio del billete de ida y vuelta es carísimo. Cuesta 108 kunas por persona, unos 14,5 euros! Además, de la panorámica, en la colina sólo hay un restaurante que, obviamente, no podíamos pagar, y el Museo de la Guerra y de la Patria que poco nos interesaba… Así pues, volveríamos a subir? No.

Quizás fue el calor (en algunos momentos no se podía aguantar), la enorme cantidad de gente que había o que teníamos la ciudad muy idealizada, pero, sinceramente, nos esperábamos mucho más de Dubrovnik. Es una ciudad muy cuca y muy fotográfica, pero también muy cara y extremadamente masificada que, aunque nos gustó, no estamos diciendo lo contrario, nos decepcionó un poco.

Sin embargo, una de las mejores experiencias, supongo que también porque nos ayudó a superar el calor, fue bañarnos durante la puesta de sol a los pies de la muralla, en la playa urbana de Porporella. Un espigón y unas escaleras para acceder al mar. Poco más hizo falta para acabar de redondear el primer día por tierras croatas.

Lo que no sabíamos aún era que al día siguiente en Mostar (Bosnia) nos esperaban temperaturas superiores a los 40 grados… Miedito!