Cuando decidimos ir de viaje a Croacia y Eslovenia, justo cuando empezábamos a planificar la ruta Alex comentó que le haría ilusión entrar en Bosnia aunque fuera una visita relámpago, así que enseguida se incluyó una excursión a Mostar dentro de la ruta de ocho días por los balcanes.

Cómo llegar a Mostar?

La mejor manera de llegar hasta Mostar desde Dubrovnik o Split, las dos grandes ciudades croatas más cercanas, es por carretera y con vehículo particular. Hay autobuses públicos que llegan, pero las combinaciones son bastante complicadas y el trayecto es muy largo.

Nosotros salimos desde Dubrovnik y tomamos la carretera de la costa, la número 8, en dirección a Metkovic, el pueblo donde está la frontera con Bosnia. Si cogéis un mapa podréis ver que desde Dubrovnik también se puede llegar a través de la carretera M6, pero después de preguntar a varias personas y en varios lugares deducimos que esta carretera no debía estar en muy buen estado y que era mucho mejor seguir la ruta por la número 8, que va paralela al río Neretva, remontando su delta.

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que pocos kilómetros al norte de Dubrovnik hay una lengua de tierra Bosnia que llega hasta el mar, lo que significa que tienes que pasar dos fronteras, una para salir de Croacia y otra para volver a entrar. Nosotros estuvimos menos de media hora para pasarlas y recorrer el tramo bosnio que las separaba.

Ahora bien, la frontera de Metkovic ya es otra historia. A Metkovic se llega tomando la desviación de la carretera E73. No os preocupéis, no tiene pérdida, Mostar está perfectamente señalizado. Allí estuvimos poco más de una hora parados en medio de la nada porque la cola de vehículos avanzaba a paso de tortuga…

Las dos horas de coche que separan Dubrovnik de Mostar se convirtieron en más de tres para que nos cogieran el pasaporte, lo miraran de reojo y nos dijeran “Have a nice day”. Aunque la espera se nos hizo muy pesada, tenemos que agradecer que nuestro coche tuviera aire acondicionado para que la temperatura exterior era de más de 40 grados y estábamos parados a pleno sol…

Para el retorno de Mostar a Croacia, como que la noche la pasábamos en Split y para intentar evitar de nuevo este paso fronterizo, de regreso decidimos desviarnos a Capljina para tomar la autopista A1 que nos llevaba directamente en Split. Fuimos prácticamente solos durante todo el trayecto, no estuvimos ni dos minutos para pasar la frontera y el coste de la autopista es de poco más de 7 €, así que ni os lo penséis dos veces si necesitáis hacer el trayecto Split-Mostar-Split y no queréis perder mucho tiempo en la carretera. Es una lástima que esta autopista no llegue hasta Dubrovnik…

visitar Mostar desde Dubrovnik o Split

Qué visitar en Mostar?

El símbolo de Mostar, que es la ciudad más importante de la provincia Herzegovina-Neretva, es el Stari Most, el Puente Viejo. De hecho, este puente es el que da nombre a la ciudad junto con los guardianes que cobraban el pasaje para atravesarlo llamados Mostari.

El puente se construyó durante el siglo XVI y siempre se le había considerado como un símbolo de la época otomana de Bosnia-Herzegovina. Pero gran parte de la fama la tiene gracias a su papel protagonista en las páginas de los libros historia donde se explica la Guerra de los Balcanes. Y es que el Stari Most fue destruido por unidades del Consejo Croata de Defensa durante el conflicto. Después de haber sufrido numerosos ataques, finalmente el 9 de noviembre de 1993 lo volaron completamente.

En 2001 se inició la reconstrucción que terminó con su inauguración en 2004 con la colaboración de la UNESCO. Hoy en día el Stari Most continúa siendo un símbolo de todo aquello, pero también porque durante siglos ha conectado dos distritos de la ciudad y también a los cristianos y los musulmanes.

Aparcar por el centro de la ciudad no es fácil y buena parte del entorno del Stari Most es peatonal. Nosotros llegamos sin saber muy bien como en la calle Gojko Vukovic donde de repente nos salió un hombre ofreciéndonos aparcar el coche en un pequeño solar por 5 € todo el día. Estábamos muy cansados de la espera en la frontera y nos moríamos de ganas de salir del coche, así que no nos lo pensamos dos veces.

Todo el entorno del puente es un gran bazar de estilo árabe, conocido como Bazar de Kujundziluk, con un gran número de pequeñas tiendas y comercios que ofrecen comida y souvenirs. Además, el puente está flanqueado por dos torres, una en cada lado. Una de ellas, utilizada como mazmorra en época otomana, es hoy parte de un museo sobre la historia de la ciudad y la construcción del puente y, en la otra, se puede visitar una exposición fotográfica sobre la guerra que destruyó gran parte de los Balcanes.

Otro de los encantos de la ciudad son las mezquitas. Desde todos los puntos del pueblo se ven minaretes.

La Mezquita Koski Mehmed Pasha, situada a orillas del río Neretva, es posiblemente la más visitada de la ciudad. Se puede subir al minarete (la escalera de caracol es muy agobiante) y cuenta, como muchos otros templos, con un pequeño cementerio. La entrada sólo a la mezquita cuesta 2,5€ y si se quiere subir al minarete 5€. Vale la pena pagar los 2,5€ de la entrada no tanto para ver la mezquita por dentro, sino porque el ticket da acceso al cementerio desde donde hay unas grandes vistas al Stari Most.

Tuvimos la mala suerte de que cuando hacía poco más de una hora que paseábamos por Mostar, bajo un sol asfixiante a 42 grados, se puso a diluviar. Literalmente se nos cayó el cielo encima. Nos resguardamos en un restaurante donde probamos el típico cevapi, unas salchichas hechas a base de carne picada.

Al cabo de una hora y media aún diluviaba, aunque la temperatura era ya de 24 grados (atención al contraste!). Se nos estaba haciendo tarde, así que cuando paró un poco acabamos de recorrer las calles del bazar y tuvimos que poner punto y final a nuestra visita a Mostar quedándonos con ganas de descubrir mucho más de esta pequeña ciudad bosnia.

Los estragos de la guerra aún son muy visibles. Junto al puente hay unas placas donde se puede leer “Do not forget, 93”, en relación a la destrucción del puente y no es difícil ver señales de metralla o edificios semi destruidos por los alrededores del centro. De hecho, durante el camino hasta Mostar también se pueden ver casas medio destruidas cerca de la carretera.

Parada en Počitelj

Antes de dejar Bosnia, sin embargo, y teniendo en cuenta que la lluvia nos daba una tregua, nos detuvimos en Počitelj, un pequeño pueblo medieval a pie de carretera con una mezquita y una fortaleza en una colina desde donde se obtienen muy buenas vistas. Nosotros optamos por no subir porque la tormenta que habíamos dejado en Mostar nos seguía peligrosamente y no queríamos terminar empapados en medio del camino. Pero sí entramos en la mezquita por 1,5€. No es gran cosa, pero nos hizo ilusión oir como llamaban a la oración, ya que en Mostar no habíamos tenido la oportunidad de escucharlo.

Así pues, una vez hecho el paseo por el pueblo compramos un cucurucho de fruta por 1€ y cogimos la autopista hasta Split donde pasábamos la noche y donde descubriríamos una de las ciudades más encantadoras de Croacia, pero eso ya lo explicaremos en otro artículo…