El cuarto día de ruta del viaje por Croacia y Eslovenia era uno de los que más ilusión nos hacía ya que la idea era visitar el Parque Nacional de Krka, muy conocido por ser el único donde te puedes bañar bajo una espectacular cascada.

Aunque habíamos leído en algunos sitios que si planifica visitar Krka podías ahorrarte el Parque Nacional de los Lagos de Plitvice o a la inversa, sinceramente no nos arrepentimos de haber ido a los dos, ya que a pesar de tener algunas similitudes la experiencia que vivimos en uno y otro es muy diferente.

Visitar Sibenik

La noche la pasamos en un apartamento en Sibenik así que, antes de dirigirnos hacia el Parque Nacional de Krka, decidimos dar un paseo matutino por esta ciudad un poco decadente, pero muy tranquila.

Su barrio medieval está compuesto por laberínticas calles empinadas, antiguas capillas y una fabulosa catedral, la Catedral de San Jacob. De hecho, este es quizás el punto más interesante de la ciudad ya que en los muros exteriores del ábside hay un friso con 71 cabezas. Estos retratos parecen caricaturas, pero en realidad son retratos de ciudadanos del siglo XV. Para construirla se necesitó una gran cantidad de dinero y, según se dice, cuanto más tacaño fue el donante, más exagerado era el retrato. Hay auténticas maravillas! Además, se dice que es la mayor iglesia del mundo construida únicamente con piedra, sin ladrillos ni madera. Quizás por estos detalles es Patrimonio Mundial de la Unesco.

visitar Sibenik Croacia

Además, Alex no quería marcharse de Sibenik sin haber ido a ver la escultura en recuerdo del jugador de baloncesto Dražen Petrović, llamado el Genio de Sibenik, ubicada junto al pabellón donde jugaba de pequeño. La devoción por este jugador de baloncesto es muy grande en Croacia, en Zagreb incluso hay un museo dedicado exclusivamente a él.

Una vez terminada nuestra rápida ruta por Sibenik, nos dirigimos hacia el Parque Nacional de Krka, ubicado a menos de 20km. Como era temporada alta no queríamos llegar muy tarde para intentar encontrar el menor número de gente posible, pero a pesar de ello la afluencia de gente ya era bastante elevada…

Acceder al Parque Nacional de Krka

El Parque tiene hasta cinco entradas, pero la más recomendable es la de Skradin. Desde Sibenik hay que tomar el desvío de la carretera 33, cruzar la autopista por debajo e ir en dirección Skradin en el cruce con la carretera 56. La entrada no tiene pérdida, es un gran edificio de cristal que destaca por sobre del resto.

Aparcar el coche puede ser un poco más complicado. Hay varios aparcamientos de pago, pero nosotros os recomendamos que busquéis el pàrquing del restaurante Visovac. Es gratuito, pero te hacen prometer que tomarás algo en el restaurante cuando vuelvas del parque. A nosotros nos coincidió con la hora de comer y salimos encantados. Ofrecían menú y también la posibilidad de comer ternera espetada que estaba buenísima.

Una vez aparcados hay que ir al edificio de cristal a comprar las entradas. El precio de la entrada es de 110 kunas (unos 15 €) e incluye el viaje en barco desde Skradin hasta la zona de las cascadas, donde la más famosa es Skradinski buk, la cascada donde está permitido el baño.

Des del resto de entradas del Parque te llevan hasta esta cascada en autobús, por eso os recomendamos que vaya hasta Skradin porque por el mismo precio os darán un agradable paseo en barco.

Cuando llegas al destino, hay unos caminos señalizados que recorren todas las cascadas y los lagos. El recorrido se hace en, aproximadamente, una hora. Hay que subir algunos tramos de escaleras, pero buena parte del recorrido se hace sobre tablones de madera y no es nada complicado. En la zona de las cascadas hay un par de lugares para comprar comida, pero son bastante caros.

Este Parque Nacional abarca la mayor parte del cauce del río Krka y llega desde la ciudad de Knin, en los alrededores de su nacimiento, hasta otra ciudad histórica, Skradin, donde el río Krka se une con una larga y profunda cala marítima. El Krka fluye en una parte a través de profundos cañones y forma varios lagos, sobre odo entre las dos cascadas más grandes y más bellas, las de Skradinski y Roska Slap.

Lo mejor de todo es, sin lugar a dudas, la oportunidad de bañarte bien cerca de las cascadas. A pesar de la multitud con quien compartes el baño durante la temporada alta, la experiencia es genial. Eso sí, es imprescindible llevar algún tipo de calzado de río o que vaya bien atado porque la entrada en el agua es un poco complicada y una vez dentro el suelo y las rocas resbalan muchísimo.

La isla de Visovac

Si tenéis mucho tiempo o os apetece alargar la visita por el Parque, desde la zona de Skradinski buk, la cascada más espectacular, salen unos barcos para ir hasta la isla de Visovac, donde hay un monasterio fundado en el siglo XIV donde se refugiaron los monjes franciscanos que llegaron de Bosnia huyendo de los turcos. El precio de la excursión, que te permite visitar el monasterio, es de 100 kunas (más las 110 kunas que ya has pagado para llegar hasta allí) y tiene una duración de dos horas y media.

Si no deseáis pagar, otra opción para ver una panorámica del monasterio es tomar la carretera que bordea el lago por la izquierda y que de Sibenik a Knin. Hay que dejar a la izquierda la bifurcación de Skradin, 11,5 km más allá girar a la izquierda hacia la carretera de Drinovci y seguir 14 km en dirección a Visovac. Un mirador ofrece unas muy buenas vistas sobre el lago y sobre el monasterio.

Nosotros nos entretuvimos mucho rato bañándonos en las cataratas y no tuvimos tiempo de seguir la carretera para ver la panorámica del monasterio, pero ya que tenemos la información recopilada la compartimos por si a alguien le puede ser de utilidad.

Una vez comidos en el restaurante Visovac tomamos la carretera hasta Zadar, donde hicimos una parada técnica que no llegó a las dos horas, teníamos ganas de pasear un rato, pero sin profundizar demasiado, y a continuación fuimos en dirección a Grabovac, el lugar donde teníamos el alojamiento a 5km del acceso al Parque Nacional de los Lagos de Plitvice donde descubrimos como la meteorología puede cambiar drásticamente en una noche… Pero esto, lo dejaremos para el siguiente capítulo.