La capital de Escocia es una ciudad del norte de Europa llena de encanto, con un aire muy medieval y que esconde cientos de leyendas. Gracias a las compañías aéreas low cost que a día de hoy vuelan allí se ha convertido en una gran alternativa para una escapada de fin de semana y os garantizamos que no os decepcionará.

Por ello, hemos hecho esta selección de cinco cosas que deberías hacer en Edimburgo si decides visitarla para que no te pierdas ninguno de sus mayores atractivos.

Comenzamos…

1. Retroceder en el tiempo desde el Castillo de Edimburgo

El castillo de Edimburgo es el edificio que preside el horizonte de la ciudad. Construido sobre una colina, un antiguo volcán extinguido hace más 700 millones de años, es una gran fortaleza de piedra con excelentes vistas (si tienes la suerte de que no hay niebla…) sobre la ciudad antigua, Old Town. A lo largo de su historia se ha usado como residencia real, prisión y cuartel militar y ha sido el protagonista de numerosas guerras por su estratégica ubicación. Sólo se puede acceder a él ascendiendo por la Royal Mile.

Uno de los momentos diarios en los que más curiosos se dan cita en el castillo es a la una en punto del mediodía cuando se dispara una salva de cañón, una tradición que se ha mantenido a diario (a excepción de los domingos) desde 1861.

El precio de la entrada no es barato, ya que cuesta £16.50. El horario de apertura del castillo es de 9.30 horas hasta las 17h de octubre a marzo y hasta las 18 horas de abril a septiembre.

2. Pasear por Princess Street

Junto con la Royal Mile, Princess Street es una de las calles más concurridas de Edinburgh. En uno de sus extremos se encuentra el característico Hotel Balmoral, uno de los edificios que más nos gustaron de la ciudad. También está en Princess Street la estación central, pero si hay algo que lo caracterizan son las tiendas y que está junto al Princess Street Garden, un enorme parque rodeado de casas preciosas y vigilado por el Castillo que se alza sobre una de las colinas laterales del parque. Un paseo increíble, incluso, bajo la niebla helada.

3. Descubrir la democracia escocesa desde el Parlamento

Construido en 2004 y diseñado por el arquitecto Enric Miralles, el Parlamento Escocés está ubicado en uno de los extremos de la Royal Mile, justo en frente del Palacio Holyroodhouse. La construcción fue muy criticada por ser 10 veces más cara de lo previsto inicialmente y por ser excesivamente moderna (lo cierto es que no encaja mucho con el estilo arquitectónico de Edimburgo), pero aún así es curioso que diariamente se pueda visitar de manera gratuita, incluso los días que hay sesión parlamentaria.

4. Subir hasta Calton Hill

Calton Hill es una de las colinas que hay en el centro de la ciudad y desde donde se obtiene una de las panorámicas más fotografiadas de la ciudad. Hay diferentes accesos a los caminos que suben hasta lo alto del monte y mientras vas ascendiendo te vas encontrando la colección de monumentos neoclásicos que hay repartidos por toda la zona, como el National Monument (una reproducción del Partenón de Atenas que está inacabada) o el Nelson Monumento, que conmemora la victoria del almirante Nelson en la batalla de Trafalgar.

Una vez arriba de la colina, con la ciudad a los pies, se puede contemplar una gran panorámica presidida por el castillo, la torre del Hotel Balmoral y Princess Street.

Una buena opción es comenzar el ascenso a Calton Hill (es una subida muy agradable y nada complicada) por la entrada de Regent Road para pasar por el cementerio Calton, punto de leyendas y donde descansan personalidades como el escritor David Hume.

5. Comer un buen “English breakfast”

Nada mejor para empezar un día con energía que un buen English breakfast. Es evidente que no debe ser nada sano desayunar diariamente salchichas, huevos fritos o judías con salsa, pero hacerlo durante varios días si se está de visita por Escocia no hace daño a nadie y ayuda a afrontar el día de viaje con mucha energía.

En Edimburgo hay muchos pubs o cafés que ofrecen desayunos típicos, pero nosotros nos quedamos con el que nos sirvieron en el B&B donde nos alojamos durante nuestra estancia en la capital escocesa. Durante tres noches dormimos en el B&B Adria House, ubicado en una casa increíble con toques señoriales donde cada mañana nos ofrecían la posibilidad de escoger entre salchichas, huevos fritos, hervidos, revueltos, los tradicionales beans (las judías con salsa), tomates fritos, tostadas, café, té… Os aseguramos que es imposible quedarse con hambre y que está todo buenísimo!

Ahora, ha llegado el momento de que disfrutéis de vuestra visita a Edimburgo!