Queríamos aprovechar al máximo la escapada a Oporto de principios de enero de 2016, así que, aparte de visitar la ciudad, teníamos ganas de conocer algunos de los municipios del entorno.

Teníamos tres ciudades candidatas: Guimaraes, Braga y Aveiro. Después de buscar información y leer algunos comentarios sobre las tres ciudades, descartamos Braga porque, según lo que leímos, era la menos atractiva de las tres. Posiblemente, si hubiéramos ido en coche propio habríamos podido organizarnos para visitar las tres, pero como en esta ocasión dependíamos del transporte público no nos quedó otra opción que descartar Braga.

Así pues, el segundo día de viaje decidimos ir hasta Guimaraes, a una hora y cuarto de distancia en tren desde Oporto.

Coger el tren en la Estación de Sao Bento

La línea de tren que va hasta Guimaraes es una de las líneas de cercanías que tiene la ciudad y el tren hay que cogerlo en la Estación de Sao Bento, ubicada en el centro de la ciudad.

Ahora bien, a pesar de la importancia que tiene para ser la estación central de Oporto, el gran atractivo de la Estación de Sao Bento es la decoración de su vestíbulo. En sus paredes hay más de 20.000 azulejos que representan escenas de batallas históricas y también de la historia del transporte. Si vais a coger el tren id con un poco de tiempo para tener un rato para poder contemplar este espacio y si no tenéis previsto movernos en tren en ningún momento durante vuestro viaje a Oporto visitad igualmente este lugar, es un espacio muy particular. Su fachada es también muy espectacular.

Los trenes hacia Guimaraes salen cada hora. Podéis consultar los horarios en la web de Comboios de Portugal. El precio del billete es de 6,20€ ida y vuelta, pero hay que tener en cuenta que en el primer trayecto que realicéis os cobrarán 0.50€ por la tarjeta magnética que sirve de billete, una tarjeta que podréis recargar por cualquier otro trayecto. Nosotros la aprovechamos al día siguiente para ir hasta Aveiro.

Guimaraes, una ciudad Patrimonio de la Humanidad

La estación de Guimaraes está a unos 15 minutos andando del centro histórico, pero es muy fácil llegar descendiendo por la avenida D. Afonso Henriques que llega al Largo do Toural, considerado el corazón de la ciudad. En el siglo XVII, el Toural era una plaza ubicada extramuros, justo al lado de la puerta del municipio. Actualmente, está presidida por una estatua de D. Afonso Henriques (también conocido como Alfonso I de Portugal) y por la Iglesia de San Pedro.

El Largo do Toural puede ser un buen punto de partida para comenzar la visita al centro histórico. El punto más alejado y el primero al que nos dirigimos (después de haber tenido que hacer una parada en una cafetería por culpa de un buen aguacero) fue el Castillo da Guimaraes, de entrada gratuita (de momento, estaban colocando unos tornos de control de acceso) y desde donde se obtienen unas muy buenas vistas de toda la ciudad. Aunque está muy remodelado, es interesante poder recorrer todo su contorno y subir a algunas de las torres de vigilancia de este Monumento Nacional.

Justo a sus pies está la pequeña Igreja de San Miguel, donde se dice que se bautizó al rey D. Afonso Henriques, y siguiendo el camino de descenso hacia el centro se pasa por delante del Paço dos Duques de Braganza, una majestuosa casa señorial que data de la primera mitad del siglo XV. Actualmente, su interior es uno de los museos más visitados del país (5€ por persona) lleno de tapices, cerámicas, mobiliario, armas y todo tipo de objetos de artes decorativas. Nosotros decidimos no entrar y aprovechar que había parado de llover para pasear por Guimaraes.

El siguiente edificio histórico que uno se encuentra es el Convento de Santa Clara que, hoy en día, alberga algunos de los servicios del Ayuntamiento de la ciudad. Pero, que no os dé vergüenza entrar. Pidiendo permiso a los miembros de seguridad se puede acceder al claustro de un lugar donde, antiguamente, sus monjas se hicieron famosas por sus deliciosos toucinhos do céu.

El camino continúa por la Rua de Santa María, una de las calles medievales más antiguas de Guimaraes, que desemboca en la Praça Santiago, donde está la oficina de turismo y donde un montón de terracitas invitan a sentarse a disfrutar de la tranquilidad de la ciudad (si no te llueve, porque a estas alturas a nosotros ya nos volvía a llover). Así pues, bajo una intermitente lluvia terminamos la ruta visita atravesando por debajo de las arcadas que conectan la Praça Santiago y el Largo da Oliveira. Unas arcadas que sostienen el antigo Paços do Concelho, el edificio que siglos atrás servía como punto de encuentro de los hombres que gobernaban la ciudad.

En el Largo da Oliveira está la iglesia Nossa Senhora da Oliveira, lugares que deben el nombre a una leyenda que dice que en este punto había un olivo que tras años seco volvió a revivir cuando se le colocó a sus pies una cruz normanda. Un olivo estuvo en la plaza hasta el 1870 cuando la arrancaron y, finalmente, en 1985 colocaron otro al punto donde estaba el original.

Después del paseo y de aguantar lluvia otra vez, llegaba la hora de comer y decidimos apostar por una de las recomendaciones de la guía Lonely Planet de Portugal. Qué acierto! El restaurante Historico by Papaboa (R. de Valdonas 4) ofrece un menú al mediodía que es una auténtica ganga. Sopa del día, un plato de carne o de pescado (nosotros optamos por la ternera asada), postre, bebida y cafés nos costó 23,80€. Y os aseguro que saliendo llenísimos y que estaba todo buenísimo.

Una vez llenos y satisfechos (y antes de que volviera a llover), acabamos de dar un paseo por el casco histórico para, finalmente, dirigirnos de nuevo a la estación de tren para volver hacia Oporto.

El mapa de Guimaraes

Os dejamos un mapa de Guimaraes con todos los puntos de interés que hemos nombrado, por si os puede ser de utilidad.

De regreso a Oporto

El resto de la tarde nos la tomamos con mucha calma, haciendo una parada en una cafetería encantadora, Leitaria Da Baixa (R. de Pasos Manuel, 55) donde probamos los famosos pasteles con nata (para ellos la nata es la crema pastelera) y un toucinho do céu. Estaban increíblemente buenos!

Finalmente, después de un rato de descanso en el B&B 6Only Guesthouse, salimos a dar un paseo nocturno y nos dirigimos hacia la zona de la Rua das Oliveiras donde habíamos leído que había bastantes restaurantes para picar algo a buen precio. Nos acabamos decidiendo por restaurante Ó Maria (Rua da Conceição, 106) donde preparan unas hamburguesas buenísimas con todo tipo de ingredientes naturales. Nosotros comimos de cuatro tipos de carnes diferentes (una era de salmón), todo acompañado por patatas y una salsa de yogur buenísima. Además, también quisimos probar una de sus especialidades: la sangría de maracuyá. Increíble! Recomendable 100%. Cenamos por 19,20€.

Para cerrar el artículo, después de que hayáis comprobado que comimos de lujo durante todo el día, os dejamos unas cuantas imágenes que pudimos hacer durante el paseo nocturno por Oporto.

El plan para el día siguiente fue ir hasta Aveiro, una bonita población costera que nos recibió con una de las fiestas mayores más peculiares, extrañas, pero también divertidas que hemos visto nunca!