Fushimi Inari Taisha es uno de los lugares más populares de Kyoto y encabeza la lista de 30.000 templos dedicados a Inari que hay repartidos por todo el país nipón. De hecho, este era uno de los lugares que más ilusión nos hacía visitar durante nuestra ruta por libre de 10 días por Japón.

Es muy posible que hayáis visto imágenes de este lugar, ya que su popularidad creció mucho sobre todo después de su aparición en 2005 en la película Memorias de una Geisha.

Pero Fushimi Inari es mucho más que un templo aparecido en una película. La familia Hata dedicó este santuario sintoísta del siglo VIII a los dioses del arroz y el sake. A medida, sin embargo, que el papel de la agricultura iba de baja, los dioses del templo se fueron reorientando hacia unos que favorecen la prosperidad de los negocios.

El complejo está repartido por las boscosas montañas de Inari-yama. Un camino empinado y con bastantes tramos de escaleras recorre 4 kilómetros por la montaña rodeado por toriis rojas. Cada tori ha sido financiada por una empresa o un particular para pedir suerte en los negocios. De hecho, en más de un lugar se pueden ver los precios de las toriis. En función de la aportación esta será mayor o menor.

Pero si no puede pagar lo que vale tener una tori propia, son bastante más asequibles (800 yenes, unos 6,5€) las ofrendas (ema) que se dejan en el santuario con un deseo o un mensaje escrito. O si lo preferís, también podéis hacer como nosotros que compramos una para llevárnosla como recuerdo.

También hay muchos zorros de piedra en todo el complejo, ya que se considera que este animal es el mensajero de Inari, dios inicialmente del arroz y ahora los negocios. Para los japoneses es un animal sagrado, algo misterioso y capaz de poseer a los humanos. La lalve que suele llevar a la boca simboliza su protección a los graneros de arroz.

La masificación de Fushimi Inari

No se puede negar que el lugar es espectacular, maravilloso y, posiblemente, completamente diferente a cualquier otro templo que hayáis visto nunca. Tiene algo que no se puede llegar a describir con palabras. Ahora bien, no puedo obviar que me decepcionó un poco por la cantidad de gente que había.

Aunque fuimos muy pronto por la mañana, las hordas de gente daban miedo de ver… Antes de ir, habíamos leído que a medida que vas haciendo el recorrido, que hace subida y en algunos tramos es duro, la gente va desapareciendo y en algunos tramos vas solo. Es cierto, pero en nuestro caso, este momentos de soledad eran pocos segundos… De hecho, imaginaros la situación: llegamos a la cima de la colina y había tanta gente (en todas partes habíamos leído que normalmente estás casi solo arriba del todo) que pasamos sin detenernos en ella pensando que todavía no estábamos y, de repente, nos encontramos que el recorrido ya bajaba y un cartel que nos decía que el “top of the mountain” estaba a 300 metros más atrás… Imaginaos nuestra cara!

Seguramente esto nos pasó porque nuestros días en el país coincidieron con su Golden Week, una semana en la que muchos japoneses tienen vacaciones y suelen hacer turismo de proximidad. Así pues, es posible que en cualquier otra época del año no encontréis tanta gente, pero por si acaso, un consejo: madrugad mucho y cargaos de paciencia si queréis conseguir una foto en la que se vean las toriis sin gente.

Tenéis la suerte Fushimi Inari está siempre abierto y su entrada es gratuita, por lo que puede ir a cualquier hora, por muy temprano que sea.

Cómo llegar a Fushimi Inari

El templo está situado en el sur este de Kyoto, en Inari y hay que llegar en tren. Cada 15 minutos, aproximadamente sale un tren desde la estación de Kioto en dirección a Inari. De hecho, es la línea que va hasta Nara y el trayecto hasta Inari dura sólo 5 minutos. El precio del billete sin JR es de 140 yenes.

Una vez en la estación hay que andar menos de cinco minutos para encontrar los primeros zorros, aunque previamente pasaréis por la romon, una enorme puerta protegida por dos arqueros que completan la defensa del santuario principal, el go-honden.

Justo detrás comienza el senbon torii, el camino de toriis que sube hasta lo alto de la montaña. Son 4 kilómetros de recorrido en subida (algunos tramos con escaleras) y se necesita alrededor de una hora y media, a un ritmo pausado, para dar la vuelta entera.

¿Habéis estado en Fushimi Inari? ¿Qué os pareció? ¿También había tanta gente?